REVOLUCIÓN INFORMACIONAL



Nos referimos a revolución informacional cuando hablamos de la magnitud de evolución alcanzada por el hombre, el cual pudo facilitar determinadas funciones cerebrales humanas derivándolas a maquinas que pudieron entender su proceso e imitar su función de almacenamiento, proceso y transmisión de información, las nuevas operaciones informacionales empiezan a ser determinantes en todos los ámbitos. En tanto que productos informacionales, los programas que son decisivos para el uso informático (el ‘Software’) se diferencian de manera esencial de los productos materiales, formando parte hoy en día de la cotidianeidad del labor humano en la mas mínima empresa o institución asignada de trabajo.
 Como consecuencia a la revolución informacional, la instrucción y las capacidades de los trabajadores tiende a incrementarse enormemente, de manera que la escisión entre categorías de trabajadores bien pudieran superarse, por medio por ejemplo de grupos de trabajo autónomos y de su apertura en horizontal, aunque también muestran su contracara y preocupan dada la tendencia hacia una demanda cada vez menor de mano de obra, además del clásico desempleo masivo, aparecen de manera insospechada la flexibilización del trabajo, las jornadas reducidas, la inseguridad en las situaciones laborales, etc. Puesto que en una situación de desempleo creciente el uso capitalista de las nuevas tecnologías empuja a la universalización a escala global del trabajo asalariado, se crea mundialmente una presión en torno a la competitividad por medio del trabajo femenino no remunerado y de la exportación del trabajo a países donde priman los salarios reducidos.




Este fenómeno informacional no brinda iguales oportunidades a las diferentes sociedades y mucho menos dentro de ellas a los diferentes grupos que las componen, produce una división o brecha digital que separa a quienes tienen acceso a las mismas y quiénes no. Esta brecha digital reproduce las desigualdades en infraestructura (lugares donde trabajar con estos recursos), conocimiento (capacidad y formación para poder sacar provecho a esto) y poder (poseer dichos medios) ya existentes entre los países y grupos sociales.


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